Hace
falta una Nueva Democracia
en la que los ciudadanos tengan de hecho la palabra, sean personas
políticamente activas. No una vez cada cuatro años en las elecciones,
sino en el día a día de la vida política.
Este
ideal es seguramente compartido por todos los demócratas. El
problema es cómo se pone en práctica, cómo cambiamos nuestra
democracia.
Nuestra
democracia no va a cambiar si no cambiamos antes el sistema
electoral porque es a través del sistema electoral como adquieren
el poder los políticos y es a través del actual sistema electoral
como pierden el poder los españoles.